Entre fogones con Lluis Hernández, jefe de cocina de Saona Santa Bárbara.

A los 16 años descubrió la cocina, su amor por la gastronomía nació poco a poco pero llegó con fuerza para quedarse. Forma parte de nuestro equipo desde hace tres años y se define como un apasionado de los viajes y del buen comer. En su cocina nunca pueden faltar el aceite de oliva, la sal o la pimienta.

Hoy descubrimos en qué lugares busca inspiración culinaria, qué hace en su tiempo libre y hasta cuál es su plato preferido de Saona.

¿Cuál ha sido tu mayor logro en la cocina?

Haber conseguido liderar, formar y llegar a gestionar una cocina de Saona. Los logros hay que verlos como la consecuencia del trabajo, de la constancia y del esfuerzo diario que son pilares imprescindibles para que nuestros clientes se vayan satisfechos y con ganas de volver. El mejor logro es cuando ves que la gente repite y eso es porque realmente les gusta.

¿Qué te seduce de trabajar en un restaurante con alma mediterránea?

Me seduce por la la forma de ver la vida, sus tierras, sus cultivos, su gente, el mar, y sobre todo…la buena comida.

¿Dónde buscas inspiración?

Viajar es una de mis pasiones. Siempre busco ideas e inspiración en todos mis viajes, desde lugares mediterráneos como Ibiza o Altea, pasando por ciudades exóticas como Bangkok o Esauira en Marruecos. Además, me gusta reunirme a comer con compañeros de profesión para intercambiar experiencias y seguir aprendiendo. Y, por supuesto, también leyendo y formándome cada día.

¿Cuál es tu plato favorito de Saona?

No podría elegir sólo uno, como mínimo pediría 3 platos: tempura de verduras con mahonesa de kimchi por lo crujiente del plato y su ligero toque picante, un arroz meloso de pato y alcachofa, y de postre, una tarta banoffee.

¿Qué haces cuando no cocinas?

Me gusta salir a comer y conocer la cocina de otros chefs, escuchar música y perderme con buena compañía en una pequeña playa de mi tierra, Valencia.